"Negras eran las velas, negra la cubierta, enteramente negros los mascarones y hasta los regios estandartes. ¿No anunciaba todo ello algún lúgubre prodigio? Hasta ayer fue una nave suntuosa, más brillante aún que todo el oro de las minas del Sinaí, más deslumbrante que todos los colores de las columnas del templo de Amón. Fue igual que un cofre repleto de riquezas y hoy era urna para restos de difuntos. Surcó los mares hasta la misma Roma, y hoy parecía un cuervo viejo que sólo aspirase a morir en la ignota soledad de los desiertos.
¿Qué orden pronunciada en la lejana Alejandría destruyó el donaire de aquella galera, disimulándolo bajo un disfraz negro como una nube que aplastaba los azules del Nilo?
Había sido un grito de Cleopatra. Lo pronunció con los brazos en alto cual si invocase a todas las diosas de la venganza, fuesen griegas o egipcias.
- ¡Muerte sobre mi amor ingrato! Que pongan luto a mi galera como pusieron oro cuando fui a su encuentro. Los tesoros de Egipto deslumbraron su codicia. Que el luto de Egipto sepulte para siempre su recuerdo. Luto en mi nave, ministros. Luto en los cielos. Y en el propio Nilo, luto.
Y todo fueron crespones y llevaron brazaletes los soldados y negras túnicas las damas de la que había sido la más amena entre las cortes. Y como un remate a la apariencia mortuoria de la galera, negro quedó también el solemne baldaquino, custodio a su vez del trono que ocupaba la reina para contemplar el lento transcurrir de las orillas, en navegaciones más felices.
Pero en aquel trono enlutado sólo quedaba un pañuelo azul que olvidó Cleopatra. Y ese era el emblema de su ausencia irremplazable."
Terenci Moix, NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO
La primera vez que leí ese pasaje me pareció que la señora Cleopatra se estaba llevando un berrinche regio y extremado y lo achaqué a la personalidad hiperbólica del autor y a su tendencia a exagerar los rasgos de sus personajes femeninos. Pero claro...yo tenía 18 años...ahora tengo el doble..y lo entiendo de otra manera. Ha tenido la Dominación que aliñarme la vida para entender que la señora Cleopatra se quedó corta en el duelo. Que cuando mas alto subes, mas dura es la caída y rozar el cielo tiene un precio.
Estuve hace casi dos meses a punto de acompañar a un evento a una Dómina egregia y con una increíble reputación, gracias a un inmenso favor que me hizo un contertulio de este blog dando buenos informes de mí. No pudo ser. Me dijo escuetamente que su sumiso se había despedido tras un tiempo bastante largo de relación y temporalmente se iba de la escena de su ciudad. Fueron dos frases pero me dio por imaginarme como se puede sentir un Ama que ha puesto toda la carne en el asador para hacer de un hombre un molde de arcilla a la medida de cada rincón de tu vicio y tus sombras. Debe ser indescriptible ver como un trozo de vida sale por la puerta y sin ruido la cierra para siempre, sobre todo si ese alguien ha compartido lo mas oscuro, mas íntimo y mas intenso de tus instintos.
También tuve tratos conversacionales con un sumiso ahogado en nostalgia cuya primera y única Ama proyectaba una sombra tan alargada que no había nada que hacer con el excepto decirle con todo el cariño del mundo que nada podía reemplazarla y que hiciese la maleta ya y se fuera tras ella porque era evidente que el chico estaba trabadísimo con ella y poco o nada podíamos hacer las demás.
Una contertulia nuestra ha escrito un post desgarrador sobre ese alguien que deja huella y el listón alto, y en parte ha motivado este post, pero ella da una lección de como pasar página pero recordar los buenos párrafos del libro.
Me da a mi que este estilo de vida, esta forma de sentir, arroja unos duelos intensos y extremados. Que las rupturas deben de ser naufragios en toda regla con el agravante que no es una tristeza de la que puedas hablar con cualquiera y que dentro del mundillo encima también tocará aguantar el tipo.
Todas mis Yoes han tenido en alguna ocasión que decir adiós, la Esposa, la Amante, la Bisexual, la Polifiel y la Cougar...la Dueña nunca hasta ahora. Y creo que lo de la señora Cleopatra se quedará corto el día que mis seis alteregos se hayan encariñado de la misma persona y tengan que desprenderse del objeto de sus afectos. Rezad para que ese día yo no tenga un botón rojo que diga "DESTRUIR EL MUNDO" porque no quedarán ni las cucarachas intergalácticas.




